Reseña - Parroquia San Joaquín de Flores

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Reseña

Historia
Breve reseña histórica de la parroquia y del cantón

El origen del actual San Joaquín de Flores se remonta a fines de la época colonial. En ese entonces, se llamaba Quebrada Seca, nombre proveniente del riachuelo que más tarde serviría como límite del pobla­do.

Los primeros vecinos se dedican a la producción de la caña de azúcar, trigo y artículos de subsistencia.

A principios del siglo XIX, la densidad de la población es considerable, especialmente a orillas de la llamada Calle Real.

En 1814 se establece una escuela de primeras letras, y es en 1819 cuando aparece por primera vez el nombre de San Joaquín.
A partir de 1843, al consolidarse las exportaciones directas de café a Inglaterra, el café adquiere gran importancia económica en nuestro país. San Joaquín, situado en el centro de la zona cafetalera, se favorece con el desarrollo de la nueva fuente de riqueza.

La población de San Joaquín aumenta y en 1848 es elevado al rango de Distrito Parroquial del Cantón Central de Heredia. Poco después se empieza a delinear, el cuadrante de la comunidad, el cual origina a su vez la aparición de la plaza.

Orígenes de nuestra parroquia
En 1855, se construyó una ermita de adobe donde actualmente se encuentra la Unidad Sanitaria. Ya para 1864, surge la idea de convertir la ermita en una verdadera iglesia. Todos los joaquineños abogaban por la construcción del templo. Unos querían que fuera de adobe, otros de bajareque y otros la preferían de piedra. Finalmente, optan por esta última alternativa.

Es así como el 11 de setiembre 1865 se coloca la primera piedra y se inicia la construcción del templo que el 01 de diciembre de 1888 en una solemne ceremonia es bendecido, aún cuando estaba concluido parcialmente (faltaban detalles de los campanarios y el empedrado de las aceras.)

El Templo tiene estilo neoclásico, que se revela en las columnas pilastras, capiteles, cornisas, dovelas, frisos y frontón.

10 años después, el 22 de Abril de 1898, es creada la Parroquia de San Joaquín de Flores[1].

11 de Febrero 1917: se bendice la gruta de Ntra. Sra. de Lourdes de San Joaquín de Flores[2], obra impulsada por el Padre José del Olmo y realizada por toda la comunidad.

Las pinturas hechas por el español José Claro Azcarreta en 1955 (son lienzos fijados al techo con goma blanca y tachuelas): son reproducciones de artistas famosos como Bartolomé Murillo o Henrich Hoffman.

El 26 de julio de 1959, es consagrado el altar mayor de mármol, por Mons. Rubén Odio Herrera, Arzobispo de San José, ya que en esa fecha nuestra parroquia pertenecía a la Arquidiócesis de San José.

En 1961, luego de la creación de la Diócesis de Tilarán, la Sede Romana consideró pertinente recompensar a la Diócesis de Alajuela agregándole, eclesiásticamente, los territorios de Santa Bárbara, Belén, Flores, Sarapiquí y Turrubares, pertenecientes hasta entonces a la Arquidiócesis de San José, mediante el Decreto Consistorial“Majori animarum bono”,  del 21 de Agosto de 1961.

El 8 de diciembre de 1988: a los cien años de la construcción del Templo es consagrado el Templo Parroquial, siendo párroco el Pbro. Virgilio Chavarría Peñaranda.

El 17 de diciembre de 1998, mediante el decreto 27492-C es declarado Patrimonio Histórico Arquitectónico, el Templo Parroquial.
En 1999 se retoman las procesiones de Semana Santa en vivo que se habían suspendido en tiempos del padre Jaime Saborío (1988-1993), por mandato de Monseñor Barquero, debido a que se había desvirtuado el sentido de las mismas y lejos de ser actos de catequesis y devoción popular se habían convertido en un “carnaval” .

A inicios del mes de setiembre de 2012 se cierra el templo parroquial para la última restauración que se le ha dado al inmueble debido al deterioro sufrido por los terremotos de Cinchona (2009) y Nicoya (2012). Por espacio de un año y tres meses se recuperaron muros, zócalo, gradas, coro y pintura de las parades internas del templo, se cambio completamente la instalación eléctrica del templo y se colocan las arañas de luz en sus lugar original. Además, se construyó un nuevo altar para devolver a su lugar original las pilas de agua bendita que durante 25 sostuvieron la mesa o altar de Consagración. Se construyó un nuevo ambón de mármol y se dio mantenimiento a todas las bancas del templo parroquial, completando las que faltaban. A inicios de diciembre del 2013 se terminan los trabajos de restuaración y el 8 de diciembre del 2013 con el templo a reventar el VI Obispo de Alajuela, Mons. Ángel SanCasimiro Fernández, Consagra el Altar de nuestro Templo y dedica el templo mismo en una solemne ceremonia que contó con los sacerdotes hijos de la Parroquia, sacerdotes colaboradores en ella, algunos ex párrocos y el Obispo émerito de Alajuela, Mons. José Rafael Barquero Arce.

Más sobre la historia de San Joaquín…
En 1866 se bendicen los terrenos del cementerio (AEP 132, 3 de agosto 1866) por parte del cura de la parroquia de Heredia, porque San Joaquín era filial de esta hasta el 23 de abril de 1898, además, se encarga a los vecinos al mayor cuidado de las cercas para evitar la profanación del lugar y se les previene que tan luego como concluyan la ermita deben construir paredes alrededor del referido panteón.

Se empieza a trabajar en la construcción de la fachada del cementerio alrededor de 1891, debido a que es en 1888 que se concluye la iglesia, por lo menos parcialmente, ya que le faltaba la sacristía del lado norte (Informe del Secretario de Estado de los Departamentos de Guerra, Marina, Gobernación, Fomento y Justicia, 1868, p.81, en : VARGAS CAMBRONERO, G. Revista Clasica, p 5): "...allí se construye también un panteón con recursos provenientes de contribución de los mismos vecinos, en cuyo trabajo se ha invertido hasta ahora más de mil pesos".

El 10 de noviembre de 1892 se nombra como cura de la coadjutoría de San Joaquín al Pbro. Fulgencio Chinchilla y se le recomienda, entre otras cosas, la conclusión de cementerio. Dicha obra se terminará en 1900, invirtiendo al final de la obra un total de 13.000 pesos. (Cfr. VIQUEZ RAMÍREZ, G; VÌQUEZ RAMÍREZ, B. Cantón de Flores, Solares, p. 62).

Los trabajos son visitados por Mons. Bernardo Augusto Thiel Hoffman en visita canónica el 12 de agosto de 1895 (Archivo Eclesiástico Curia Metropolitana, visitas pastorales, libro 1, folio 3).

Con los temblores que ha vivido se le han tenido que hacer remodelaciones, especialmente a los arcos de las puertas, especialmente en la década de los 40’s del siglo pasado. También el terremoto del Sábado Santo de 1986 provocó varios daños que lamentablemente no fueron arreglados de forma adecuada por las autoridades locales de la época.

Hacia el año de 1871 ya dispone de un alumbrado público que consiste en algunos faroles colocados en los principales lugares de la comunidad, los cuales se encienden durante algunas horas en la noche.

Al finalizar el siglo, San Joaquín contaba además con servicio de ferrocarril, y telégrafo.

El 12 de agosto de 1915, Flores se convierte en el octavo cantón de la provincia de Heredia.

El nombre de Flores se le adjudicó al distrito primero en honor al médico herediano Juan J. Flores, quien se había destacado como hombre público.

El nombre de Barrantes se da en memoria de don Lorenzo Barrantes.

El nombre de Llorente como homenaje al obispo Anselmo Llorente y LaFuente, quien había realizado una visita pastoral a San Joaquín.

[1] Mensajero del Clero, N.116, 30 abril 1898, pág. 284
[2] Mensajero del Clero, N.43, febrero 1917, pág. 47
 
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